No Estamos Solas
- No Estamos Solas
- 7 sept 2018
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 mar 2019

En el último tiempo en nuestro país han acontecido un sinfín de situaciones que han puesto en el centro de la atención a la mujer, una mujer muy distinta a como era años atrás …. Una mujer que se hace notar, tiene opinión, toma decisiones, que va tras lo que quiere, que dice que no a aquello que no le gusta, que se hace respetar. Sin embargo, pareciese que esta nueva mujer con más libertades, que las de décadas pasadas, ha asumido una infinidad de roles y múltiples demandas: tener que ser bonita, sensual, con un estilo de vida saludable, exitosa, buena esposa-pareja, buena madre, buena hija, buena profesional y la lista sigue y sigue. A su vez, nos
entrampamos colocándonos altos estándares de perfección a la hora de cumplir con estas demandas y por ello, si llegamos a fallar en algún aspecto, nos sentimos altamente culpables, no merecedoras de afecto, lo peor de lo peor. Tristemente, así como nos auto juzgamos y criticamos, tendemos a hacer lo mismo con otras mujeres, por como se visten, como crían a sus hijos, si les sucede algo malo, como ocurre con las situaciones de agresión o acoso que tanto hemos visto en el último tiempo, se tiende a pensar que de alguna manera u otra fue quien la “provocó”, como si la mujer en su esencia tuviera algo malo por lo cual tener que disculparse. En ese sentido nos surge la pregunta, ¿qué nos pasó? ¿en qué momento dejamos de ser hermanas y nos convertimos en rivales?
Si viajamos atrás en la historia, nos encontramos con que las mujeres se trataban y compartían la vida como reales hermanas, reunidas frente a un fogón realizando tareas en conjunto, aprendiendo unas de las otras, en una gran fraternidad. El error de una servía de aprendizaje para la otra, la angustia o tristeza era motivo de contención conjunta y por ello, cada una era importante. Es aquí donde nace el concepto de Sororidad, muy escuchado y manoseado últimamente, que simplemente hace referencia a la relación de hermandad y solidaridad entre las mujeres, que genera redes de apoyo entre nosotras y gracias a esto, poder eventualmente generar cambios a nivel de sociedad. La base de la Sororidad es el ver a la otra como una igual en su propia versión y con ello, ser empáticas, entender que todas compartimos los mismos procesos, las mismas angustias y presiones del medio, donde cada una busca enfrentarlas de la mejor manera que puede o que cree posible, muchas veces sin saber si va bien o mal, sobreviviendo al día a día, sin contar con un espacio para compartir nuestras frustraciones, muchas veces por el miedo a sentirnos juzgadas por otras.
¿Cómo logramos derribar los juicios entre nosotras y volver a nuestra esencia original? ¿no sería mas sencillo poder conversar sobre aquello que nos acongoja en el día a día, tal vez como forma de desahogarse, en vez de cerrar puertas?
Parte de este trabajo es ser capaz de validarnos y, a la vez reconocer y validar a la otra, en base a su propia esencia personal, siendo conscientes de que los estándares que hemos ido construyendo en nuestras cabezas, son impuestos por la sociedad y por ello, deberíamos desarrollar los nuestros.
¿Por qué tenemos tanto miedo de ser diferentes y mostrar al mundo nuestra esencia personal? ¿por qué tenemos esa sensación de “pedir permiso” para ser distintas?
Si bien las movilizaciones que se han efectuado a raíz de la defensa de la mujer, en cuanto a trato igualitario, violencia, agresión, vulneración de derechos, etc. han servido para visualizarnos y hacer ruido, muestran a su vez la ambivalencia que tenemos como género, en la crítica que nos hacemos, por ejemplo, en el como protestamos, lo que nos quita fuerza. Por ello, quizás es el momento preciso para que cada una de nosotras tomemos consciencia de que tenemos en nuestras manos las herramientas para cambiar el mundo, de que No Estamos Solas, que realmente juntas somos más y poderosas, para lo cual es necesario cambiar la rivalidad por la hermandad hacia la otra, partiendo por cosas tan simples como el revisar mis acciones en el día a día e identificar, por ejemplo, cuántas veces critico a la otra y tratar de evitarlo.
En nuestras manos está el ser libres … aquí te ofrecemos un espacio de apoyo para ese viaje … No Estamos Solas!






Eso chicas, en este país falta que las mujeres se conecten con lo que realmente significa ser mujer, las cualidades de sexo femenino son unicas e invaluables, el problema segun mi punto de vista, es que las mismas mujeres no se dan cuenta de eso o no lo quieren ver, la mision de ustedes esta en que "quieran verlo" y poder realmente ser un grupo poderoso si quisiesen serlo. Muchas suerte...:)
Deseo que les vaya bien y así será, ya que son personas muy empeñosas. Creceremos todas juntas y así ayudaremos a una vida más armoniosa. En un libro leí que (y estoy de acuerdo) cuando las mujeres llevan las riendas, son más organizadas y solidarias, los hombres son también organizados pero, dominantes e ahí los interminables conflictos. Suerte !!!