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No dejemos de Fluir

  • Foto del escritor: No Estamos Solas
    No Estamos Solas
  • 15 oct 2019
  • 3 Min. de lectura

En las conversaciones entre hombres sobre su tiempo libre, solemos escuchar la serie o película que están viendo, sus salidas con amigos, el deporte que practican o bien, que disfrutan de descansar. Cuando escuchamos a las mujeres sobre su tiempo libre, tendemos a comentar sobre las labores de casa pendientes en las cuales pudimos avanzar, las actividades de los hijos y/o familia y si algo de tiempo queda, a veces descansamos.


¿Por qué nuestro “tiempo libre” lo dejamos para hacer tareas en vez de disfrutar o simplemente ser?

Cuando se nos abre una ventana de tiempo, generalmente en lo primero que pensamos es en lo que tenemos pendiente, como si el descansar fuera perder el tiempo, postergando lo que nos gusta hacer.


Y ¿por qué a veces cuestionamos a otros cuando si disfrutan, en vez de alegrarnos o tratar de hacer lo mismo?


Si bien se sigue marcando esta tendencia, poco a poco hemos ido viendo como diversas mujeres nos “atrevemos” a ser protagonistas de nuestras vidas y elegimos hobbies o actividades que realmente nos llenan o nos sacan de la “rutina” del hacer, logrando destinar un espacio para nosotras mismas, alejadas de las tareas de la casa, de la pareja, de los hijos, de la familia, etc., sólo nosotras en nuestra esencia personal. Gran avance de esto tiene relación a su vez con como de a poco los hombres han ido asumiendo su rol compartido en casa, en la crianza de los hijos, etc., en donde, si bien quizás en los primeros meses del bebé hay un rol más protagónico desde la mujer, es posible buscar un equilibrio para que ambos puedan hacer sus actividades, compartiendo las responsabilidades.


No es menor el hecho de que hoy en día cada vez cumplimos mayor multiplicidad de roles, en los cuales se incluye con cada vez más fuerza el trabajo fuera del hogar, donde a su vez no sólo buscamos un cargo en el cual desenvolvernos como forma de contribuir económicamente en la casa, sino también un desarrollo profesional a lo largo del tiempo, ser exitosas, tener roles importantes, etc., por lo que eso también ha presionado a los hombres a modificar su rol “impuesto” de proveedor y sean ambos los que provean, apoyándose mutuamente si es que alguno queda sin trabajo o decide quedarse en casa al cuidado de la casa y/o de los hijos.


Que bien se siente disponer de un espacio sólo para un@, permite despejar la cabeza, renovar las energías, desconectarse de la rutina, de los problemas, compartes con otras personas, aprendes de otras experiencias, compartes las tuyas, vez el mundo de diversas perspectivas, te re oxigenas y retornas a casa con una mirada y ánimo distinto. Sirve incluso para extrañar, que te extrañen y compartir tu experiencia con tu familia.

De alguna manera en este espacio, uno vuelve a ser un individuo, sin asociarse a un rol, una profesión o a otra cosa, sólo un@ disfrutando y dejándose llevar en esos momentos.



A veces encuentras hobbies compartidos con tu pareja, lo que te permite generar ese espacio muchas veces también “bloqueado” por los roles del día a día; no olvidemos que se es mapadre pero también se es pareja y ambas cosas se pueden cultivar a lo largo del tiempo.


Destinemos más tiempo a aquellas actividades que nos hacen sentir en armonía, que nos invitan a tomar distancia de los problemas, de las responsabilidades, de los roles y de lo que debemos hacer o cumplir. No olvidemos que antes que todo uno es persona, la cual debe ser cuidada y nutrida.


Si bien las responsabilidades hay que cumplirlas, son los momentos disfrutados los que van dando sentido a la vida, los que después puedes contar y te hacen un ser multicolor. Empecemos a sumar experiencias, enriquezcamos nuestra esencia, cada un@ es un ser valioso en nuestra propia forma particular de Ser no de Hacer, el mundo espera por nosotr@s … Recuerda “No Estamos Solas”.



 
 
 

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